
ESTIBA Y TRINCA A SON DE MAR: Normalmente, antes de salir de puerto, se debe arranchar el barco a lo que se denomina son de mar, lo que no es otra cosa que tener todo en orden, cerrado, estibado y trincado para así salir con mayor seguridad. Para ello:
Se trincaran el ancla y cadenas, para evitar que un golpe de mar las mueva y nos produzca averías. Taponando las gateras para que no inunden la caja de cadena.
Se retiraran de cubierta todos los cabos que no sean necesarios para evitar tropezar y sobre todo que una ola los barra y se enrollen en las hélices
Navegando a vela se tomaran los rizos necesarios para adecuar las velas a la fuerza del viento

REVISION DE PORTILLOS, ESCOTILLAS, MANGUEROTES Y DEMAS ABERTURAS
Normalmente antes de salir a navegar se debe arranchar todo “a son de mar” es decir que todo debe estar estibado y trincado aunque el tiempo sea bueno. Todo ello para evitar accidentes o roturas no deseadas (muchos barcos se han hundido por una carga mal estibada). Las anclas deben estar también aseguradas. También, y en función por donde se reciba la mar, se debe disminuir la velocidad y sobre todo cuando el tiempo viene de proa ya que los pantocazos pueden dañar la estructura de la embarcación. La máquina puede sufrir ya que, al cabecear el barco, puede sacar toda o parte de la hélice. Cuando el mar viene de popa los golpes de mar son mucho más traidores ya que si la velocidad de una ola, que remonte la borda, podría provocar el hundimiento al no desalojar el peso del agua embarcada, por lo que se aconseja en este caso, capear los temporales de proa, es decir, aguantar proa a la mar con muy poca máquina y esperar que amaine. Con respecto a la tripulación, navegando con mal tiempo, deben llevar puesta la ropa más conveniente, así como los salvavidas y aquellos tripulantes que se encuentren trabajando en cubierta los arneses de seguridad puestos.

Los PORTILLOS, aparte de la portilla, llevan una tapa ciega, que durante el mal tiempo hay que hacerla firme mediante tornillos de charnela con tuercas de mariposa, para que los golpes de mar no rompan el cristal, debiéndose de trincar todos y no solo los de barlovento ya que si por cualquier razón hay que cambiar el rumbo estos quedarían desprotegidos.
Las ESCOTILLAS deben de estar aseguradas y bien cerradas.
Las LUMBRERAS al estar situadas en general en la parte alta y ser necesaria para la ventilación de gases y demás, su cierre hermético dependerá del mal estado que se tenga.
Los MANGUEROTES (tubos de acero o fibra para ventilar los interiores) deberán ir orientados hacia sotavento y en caso de que no tengan fundas propias deben ir amarrados y fijados con lonas.

CIERRE DE GRIFOS DE FONDO: Son válvulas colocadas por debajo de la línea de flotación con el objeto de controlar el paso de agua utilizado para refrigeración, aseos, cocina y otros servicios. Cuando se navega con mal tiempo es conveniente cerrar todos menos el de la refrigeración del motor, para que la estanqueidad del buque no se vea afectada por culpa de sus orificios.
DERROTA A SEGUIR: Es la ruta que debe hacerse para ir de un lugar a otro. Es necesario trazar esta derrota antes de salir, teniendo en cuenta: los peligros, los posibles resguardos y el efecto de la corriente y el viento, y sobre todo una buena información meteorológica. Sin embargo, cuando se navega con mal tiempo la derrota habrá que ajustarla a los elementos que lo provoca. Así, con mal tiempo el rumbo deberá el más favorable para evitar la pérdida de estabilidad del buque, por lo que se navegará de la forma más segura.
CAPEAR O CORRER EL TEMPORAL:

CAPEAR EL TEMPORAL: Es aguantar el temporal proa a él o casi proa por la amura hasta que mejore el tiempo y la navegación se pueda efectuar sin riesgo. Cuando se trate de un barco de propulsión mecánica se aguantara proa al mar con poca máquina, es decir la suficiente para gobernar y no perder la proa al temporal y para evitar que los pantocazo sean fuertes.
Si se tratara de un barco de vela, se aguantaría ciñendo (recibiendo el viento por la amura), con una vela de capa (un foque izado en el lugar de la mayor, que a la vez suele hacer de timón). Existen dos formas de capear el temporal: a capa corrida y a capa cerrada, la primera se emplea cuando el temporal es moderado, se navega ciñendo a la mínima velocidad de gobierno, con la segunda el timón se colocara a barlovento, lo que hará que el barco orce (acercara la proa al viento), las olas al chocar en la amura hacen que el barco arribe (se separa la proa del viento) y en consecuencia aumentara su velocidad, al estar el timón a barlovento el barco vuelve a orzar y vuelve a bajar la velocidad.

CORRER EL TEMPORAL: Cuando el temporal es muy fuerte y no se puede aguantar capeando, hay que ponerse a navegar por popa o aleta. A esta forma de aguantar un temporal se le denomina correr el temporal. Hay que tener mucho cuidado, sobre todo con la maniobra, ya que tendremos que cruzarnos y lo deberemos hacer lo más rápido posible. En los temporales se suele observar lo que se denomina las tres Marías que son tres olas más grandes que el resto, por lo que habrá que esperar el paso de la tercera para comenzar la maniobra. Una vez que el barco este corriendo el temporal hay que procurar que la velocidad del barco no se acompase con la de las olas, ya que nos puede poner atravesado lo que podría hacer zozobrar. En caso de un barco de vela, lo mejor será llevar las menos velas posibles, y las más aconsejables serán las de proa y los foques.

RIESGOS DE UNA COSTA A SOTAVENTO:
Es especialmente peligroso tener una costa a sotavento en un temporal, pues el abatimiento que éste nos producirá nos llevara hacia la costa, por lo que deberemos ir gobernando de manera que corrijamos el rumbo a barlovento. En el caso de no poder evitar ir contra la costa deberemos hacer todo lo posible para dirigirnos a una playa o al socaire de una roca.
